AH, Las vacaciones!!!

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AH, Las vacaciones!!!

Nuevamente decidimos irnos para fin de año, aprovechando varios días de fiesta y el hecho de que tendríamos la oportunidad de compartir con amigos.

Nos fuimos a Ft. Lauderdale un par de días antes del crucero en el que compartiríamos con un grupo de amigos. Llegamos a eso de las 5:30 p.m. al hotel Holiday Inn de Sawgrass, el cual no llenó nuestras expectativas.

En términos de precio-beneficio, podríamos decir que el hotel era justo, pues la habitación estaba limpia, el baño era aceptable y las sábanas olían bien. Pero, no teníamos mini-bar, ni caja fuerte en la habitación. Tuvimos que dormir en una cama matrimonial, pues no tenían disponibilidad de habitaciones con dos camas, a pesar de haber sido especificado en la reservación.

En los pasillos del hotel olía a cigarrillo, pues tienen habitaciones para fumadores, cosa que pensé ya no existía en este mundo. Y había personas que se estaban quedando con sus mascotas. Perros grandes, muy grandes, que casi me caigo para atrás cuando los veo.

El restaurante era poco menos que atractivo y la decoración de navidad era tan triste y reutilizada que me hizo pensar que si no eran los campeones del reciclaje, ocupaban al menos uno de los 3 primeros lugares.

Luego de recuperarnos de nuestra decepción y darnos cuenta de que estábamos en medio de la nada, recibimos la buena nueva de que el hotel estaba tan consciente de esto que tenía transporte gratuito hacia los puntos importantes que quedaban en las inmediaciones del mismo.

Dicho esto, salimos a cenar y nos dirigimos al PJ Champs de Sawgrass. Ahí tuvimos un momento agradable y una rica cena a un precio aceptable.

Tuvimos chance de ver algunas tiendas que aun estaban abiertas. Y luego nos dirigimos nuevamente al hotel para disfrutar de un merecido descanso.

Al día siguiente nos levantamos relajadas y tranquilas. Nos fuimos a Sawgrass donde desayunamos y nos pasamos todo el día de tiendas.

Llegamos al hotel a la hora de dormir. Preparamos maletas para dirigirnos al crucero la mañana siguiente.                                                                 

                                             

Tuvimos tanta suerte que pudimos aprovechar que una pareja tenia transporte al puerto y nos fuimos con ellos sin tener que pagar. Nos ahorramos un dinerito, pues la distancia era considerable, y luego de entrar al área tuvimos que dar algunas vueltas antes de llegar al punto correcto.

Y el trayecto fue chévere, pues la pareja era de lo más agradable. Unos trabajadores sociales de unos 60 años de edad que habían estado casados por más de 20, y que estaban disfrutando de su vida de pareja con nido vacío.

Finalmente abordamos, soltamos las maletas y nos dirigimos al comedor, pues estábamos hambrientas.

A la entrada, nos encontramos al resto de los 19 integrantes de nuestro grupo. Luego de saludar, atacamos el buffet y de ahí en adelante inicio la aventura.

Nuestro brindis de apertura fue el camarote de unos amigos que tenían balcón. Eso me encantó. Ahí vimos cuando el barco zarpo y pudimos apreciar en detalle la costa de Ft. Lauderdale.

 

Luego, la cena formal. Mi hija Chelsea, casualmente estaba de cumpleaños ese día. El número 18, que es muy importante en nuestro país, pues significa que es mayor de edad, con todos los derechos, incluso de tomar bebidas alcohólicas.

La noche terminó temprano, pues todos estábamos cansados.

Al día siguiente, íbamos rumbo a Princess Key, en Bahamas. Pero el capitán iba como alma que lleva un rayo. Al final, no pudimos atracar en ese punto, por temas de mal tiempo.

Qué tristeza nos dio, pues era el único lugar nuevo para Chelsea y para mí en este trayecto. Eso significo 3 días en altamar. No la mejor experiencia para nuestro gusto.

Aun así, hicimos lo mejor de eso. El hecho de estar en un grupo grande y compartir con diferentes personas hizo que la experiencia fuera enriquecedora.

La discoteca del barco era el centro de reuniones. Al final de la noche, todos los grupos coincidían ahí. Pues era eso o el casino.

El tercer día fue el 31 de diciembre, y estuvo lleno de anticipación. La cena de gala. Todos bella y elegantemente vestidos.

Imagen+456.jpg (1200×1600)

Luego, el conteo en la plataforma del barco. Los sombreros, cornetas, la serpentina, el descorche de champaña, la celebración.

Ah, las vacaciones, lo mejor! Les cuento más en la segunda parte.

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irenemorillo

Soy Irene Morillo, mercadóloga y administradora de empresas, de profesión. Además de coach ejecutiva y entusiasta del aprendizaje y crecimiento personal continuo. Soy CEO de Stimulos Creativos, agencia publicitaria fundada en el año 2007, especializada en publicidad BTL y marketing digital.

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